Discusiones de pareja
Discusiones de pareja...
Las discusiones en pareja son necesarias ante los
desacuerdos, lógicos entre dos personas, con el fin de negociar soluciones ante
los problemas o expresar opiniones aún con distintos puntos de vista. El tema
aquí es que hay parejas que no saben discutir, no se escuchan, no se centran en
las soluciones, sino en buscar culpables y defender sus respectivas posturas, a
veces de forma agresiva (enfadados, gritando, irónicamente…) así cualquier asunto
en el que haya desacuerdo, por pequeño que sea, es susceptible de provocar
discusiones destructivas donde lo importante es ganar al otro.
¿Cedo yo o
cedes tú?
Suele ceder el más inhibido, el que huye de los conflictos o
convive con una persona con un estilo de comunicación más agresivo. No es
cuestión tanto de sexo como de personalidad. El que cede acaba con la
discusión, aunque no llegue a un acuerdo satisfactorio, a corto plazo acaba la
situación que genera incomodidad, pero a mediano o largo plazo la
insatisfacción ante su decisión pasa factura, la discusión puede volver a darse
y la frustración y el malestar en la relación se afianzan ante su incapacidad
para discutir de forma constructiva.
¿Por qué
nos cuesta dar el primer paso a la hora de pedir perdón?
Nos cuesta pedir perdón cuando creo que “la culpa no ha sido
mía”, es más fácil culpar al otro del agravio y no “responsabilizarme” de mi
parte de culpa. El disgusto tras la discusión y el orgullo no facilitan ese
paso. A veces no somos conscientes del dolor causado o creemos que la otra
parte exagera. A veces no nos han enseñado a hacerlo o expresa una clara falta
de compasión, arrepentimiento o empatía.
También nos
es difícil perdonar...
Nos cuesta perdonar cuando ha sucedido lo mismo muchas otras
veces o lo que nos han dicho o hecho no estoy dispuesto a perdonarlo. Quizás no
hay que perdonarlo todo. A veces perdonamos en el momento, otras es cuestión de
tiempo, hay que dar tiempo para el perdón y facilitarlo con intención de
enmienda.
Ideas que
nos podrían servir:
Dar un tiempo a que el enfado se pase, no ser orgulloso y no
dejar que un malentendido o desacuerdo ponga en duda una relación con otras
muchas cosas buenas. Molestarte con quien quieres es normal, nos enfadamos con
nuestros padres y hermanos, cómo no hacerlo con nuestra pareja. Lo importante
es reconciliarse y analizar en frío qué ha pasado, en qué hemos fallado y
tratar de corregirlo para que no vuelva a pasar. Ser humilde y aceptar nuestros
errores, respetar el enfado del otro y darle tiempo a que esté preparado para
perdonarnos y hablar de lo ocurrido.
Podemos
aprender algo de las sucesivas reconciliaciones...
Si aprendemos de ellas, mejoramos nuestra forma de
comunicarnos, expresar desacuerdos y enfados, la pareja sale reforzada y
preparada para solventar mejor el próximo malentendido o desacuerdo. Si no
aprendemos ni cambiamos nada, podemos dejar de sacar temas importantes por no
discutir, pero que no se resuelven, sino que se acumulan hasta que salen de
mala manera y/o en un mal momento, haciendo imposible negociar ni resolver
nada.
Después de
sucesivas discusiones... quedan cicatrices
A veces, tras muchas discusiones, sufrimiento y peleas, la
pareja deja de sentirse atraída, respetada y querida, haciéndose cada vez mayor
la insatisfacción y el deterioro. Esta incapacidad de resolver conflictos o
respetar y aceptar distintos puntos de vista o necesidades es caldo de cultivo
para la infidelidad y la separación. Si
no hay perdón la crisis no se supera.
La mayor parte de las veces es difícil por no decir
complicado darnos cuenta cuando una relación de pareja está por concluir, sin
embargo, por el bien de la pareja y los hijos es necesario poner las cosas
claras sobre qué es lo que conviene más.
Antonio Sánchez Chávez
Psicólogo
C,Ps.P. 9570
Antonio Sánchez Chávez
Psicólogo
C,Ps.P. 9570

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